Fotografía: Cortesía Homero Biñuelo
En vísperas del Día Internacional de la Lengua Materna, que se conmemora cada 21 de febrero, Al Día Noticias conversó con Prisco Manuel Gutiérrez, titular de la Comisión Estatal para el Desarrollo Sostenible de los Pueblos Indígenas (Cedspi), y con el fotógrafo y escritor Homero Biñuelo Bautista, dos voces que, desde trincheras distintas, trabajan por preservar las lenguas originarias en Hidalgo.
En la entidad existen mil 188 comunidades indígenas reconocidas en el catálogo estatal, de acuerdo con datos de Cedspi, en las que alrededor de 369 mil personas hablan alguna lengua indígena: náhuatl, otomí (con variantes como ñhañhu y ñuju), además de pame y tepehua.
“Somos un universo importante”, afirma Prisco Manuel Gutiérrez, titular de la Comisión Estatal para el Desarrollo Sostenible de los Pueblos Indígenas (Cedspi).
La mayor presencia se concentra en la región Otomí-Tepehua y en el Valle del Mezquital, aunque en Pachuca habitan más de 50 mil hablantes que hablan alguna lengua materna: “Tener dos idiomas son dos formas de entender el mundo”, sostiene.
Esa doble mirada también la comparte Homero Biñuelo Bautista, originario de Pueblo Nuevo, Ixmiquilpan.
En su proyecto “Miradas del Valle”, cada fotografía del Valle del Mezquital está descrita en ñhañhu, español e inglés: “Es un sentido de pertenencia y de orgullo”, dice.
Aprendió la lengua después de los 25 años y recuerda que sus primeras palabras fueron altisonantes, aprendidas entre amigos; hoy escribe con acompañamiento de especialistas.
Las nuevas generaciones, de acuerdo con Biñuelo, enfrentan el temor a la discriminación, aunque reconoce que puede considerarse excluyente que muchas dependencias no cuenten con traductores.
Por ello, la Cedspi impulsa la certificación de intérpretes y traductores, y actualmente hay alrededor de 234 distribuidos en distintas regiones.
Su evaluación incluye cinco días de simulación de juicios con traducción en tiempo real de términos jurídicos; atienden de uno a tres acompañamientos judiciales cada dos días y reciben un apoyo económico por servicio.
“Ellos se vuelven promotores de la lengua”, explica el funcionario; además de traducir en procesos legales, producen contenido digital: videos, podcast, reels, en los que comparten la vida comunitaria, lo que ha despertado interés entre la niñez.
Homero ha vivido el otro rostro de esa historia: “En la carrera me decían el indio o el príncipe ñhañhu en forma de mofa. Trascender siendo de una comunidad no es fácil; el prejuicio es que quien habla ñhañhu es pobre”, relata.
Aún así, estima que en Ixmiquilpan cerca del 30 por ciento continúa hablando una lengua indígena; basta escuchar en lavaderos y faenas.
La Cedspi también acompaña en trámites oficiales, gestiones productivas y proyectos de infraestructura, incluso han apoyado en traslados de personas fallecidas fuera del estado para que descansen en su comunidad de origen; el año pasado realizaron cinco casos, principalmente hacia la Huasteca.
Aunque no se habla de desaparición inmediata, Gutiérrez advierte que existen poblaciones reducidas de hablantes de tenek y pame asentados entre Pachuca y Zacualtipán; en Hidalgo su presencia es limitada, aunque en otros estados prevalecen.
Mientras tanto, Homero insiste en mostrar la complejidad de su comunidad: “Muestro la pobreza, el machismo, pero también la parte artesanal. Una cámara no te permite el silencio”; la mayoría cultiva hortalizas y él les recuerda que deben sentirse orgullosos de lo que son.
Desde enero, la Cedspi emitió reglas de operación para programas dirigidos a parteras tradicionales, intérpretes, artesanas y comunidades afectadas por fenómenos naturales, además de impulsar la marca “Hecho en Pueblos Indígenas” para fortalecer la comercialización de productos.
El próximo 21 de febrero, en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la dependencia celebrará en Zimapán un encuentro comunitario bajo el lema “Por el derecho de aprender en nuestra propia lengua”, con rituales, canto y danzas.