Fotografía: Especial
A casi dos semanas del hallazgo de cinco cuerpos en una fosa clandestina de Atotonilco de Tula, la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJH) confirmó que los restos con mayor antigüedad permanecieron sepultados alrededor de un año y que tres de las víctimas aún no han sido entregadas a sus familiares.
La fosa fue localizada el pasado 14 de octubre en la comunidad de Texas. Yazmín García Escobar, directora de la División Científica de la Agencia de Investigación Criminal, informó que una de las tres personas pendientes de restitución ya fue identificada mediante huellas dactilares, por lo que buscan a sus familiares.
Los otros dos cuerpos fueron entregados la semana pasada a sus seres queridos.
Se trata de Diego A. G., de 28 años, desaparecido tras ser visto por última vez el 6 de octubre en Tula, y Ana Karen E. G., de 33 años, reportada como desaparecida el día 9 de ese mismo mes. Ambos tenían fichas de búsqueda.
La funcionaria explicó que los cinco cuerpos presentan distintas temporalidades y que continúan los estudios periciales, particularmente las pruebas genéticas, para completar los procesos de identificación.
KNM