Fotografía: Erick Perales
En el marco de la celebración del Día de la Candelaria, familias continúan con la tradición de vestir al Niño Dios, una práctica religiosa que, aseguran, fortalece la fe y propicia la convivencia familiar.
Norma Montero destacó que se trata de “una tradición muy bonita que no se debe de perder”; explicó que cada 2 de febrero se reúne con su familia para acudir a misa y convivir, ya que este tipo de celebraciones les permite mantenerse unidos; señaló además que, más allá del acto religioso, es una oportunidad para reforzar los lazos familiares.
María Ríos García acudió acompañada de su hijo y compartió una anécdota que calificó como cómica, al explicar que compró un Niño Dios nuevo luego de que el anterior se rompiera: “Procuro desde hace mucho tiempo tener esta tradición, me la inculcó mi abuelita”, expresó.
Para ella, esta festividad representa reconocer a Dios como “parte de la luz de nuestra vida”, y subrayó que “nuestra fe tiene que estar bien cimentada, sobre todo en estos momentos”, al considerar que recuperar estas tradiciones fortalece la fe, no en una imagen, sino en lo que simboliza.
Por su parte, Marilú Guerrero señaló que mantiene esta costumbre al reunirse con su familia y encender una veladora.
Comentó que, como creyente, tiene un espacio especial en su hogar para el Niño Dios; indicó que invirtió alrededor de 380 pesos en la vestimenta, como parte del compromiso personal con esta tradición religiosa.
Finalmente, la señora Lupita relató que en su familia la tradición de vestir al Niño Dios se remonta a la época de su bisabuela.
“Vamos a misa, nos reunimos y hacemos los tamales tradicionales”, comentó; también reconoció que algunas personas han dejado de practicar estas costumbres, aunque aseguró que aún hay quienes permanecen devotos; “para mí, la fe de que siempre está presente es importante, la presencia de Dios es gracia”, afirmó.
También recordó que hace 15 años, cuando su hermano se encontraba gravemente enfermo, acudieron al Niño Doctor en Tepeaca, Puebla, experiencia que, dijo, marcó a su familia.