Fotografía: Erick Perales

 

Entre las 187 parejas que contrajeron matrimonio en las bodas colectivas organizadas en Pachuca, la historia de Ana Karen González y Juan Manuel Capetillo tiene un origen tan cotidiano como entrañable, en una papelería de la ciudad.

Hace casi 11 años Ana Karen trabajaba detrás del mostrador cuando Juan Manuel comenzó a visitarla como cliente frecuente; y así, entre hojas, plumas y copias surgieron las primeras conversaciones.

Él recuerda que incluso pidió empleo en el mismo lugar para poder estar más cerca de ella: “Fue como un amor a primera vista”, cuenta entre risas.

Lo que comenzó como visitas constantes se transformó en noviazgo, después en una familia y ahora en matrimonio, y aunque hoy ninguno trabaja en aquella papelería, ambos reconocen que ese sitio marcó el inicio de su historia.

Tras diez años de relación decidieron formalizar su unión: “Los trámites fueron menos complejos y lo logramos”, explicaron.

Para Ana Karen el momento representa más que una firma: “Es un sentimiento muy bonito formalizar nuestra familia y también un recordatorio de por qué estamos juntos”.

La pareja tiene dos hijos, un adolescente de 13 años y una niña de siete, quienes han crecido acompañando su historia; Juan Manuel resume la jornada con emoción: “Mucha alegría y espero que podamos estar juntos mucho tiempo más”.

Rodeados de familiares sellaron una relación que comenzó entre utilería y que hoy se consolida con certeza legal.