Fotografía: Erick Perales

 

Las primeras vallas metálicas aparecieron antes del amanecer en el corazón de Pachuca. 

Mientras el Reloj Monumental y la Plaza Juárez amanecían rodeados de estructuras de acero, en redes sociales comenzaban a circular convocatorias, advertencias y también denuncias de intimidación rumbo a la movilización del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

La escena se repite cada año, pero esta vez el ambiente previo a la marcha también está marcado por señalamientos de amenazas contra activistas

El colectivo Mercadita Las Insurgentas anunció que no participará en la movilización en la capital hidalguense luego de recibir mensajes intimidatorios. 

En su lugar, informaron que viajarán a la Ciudad de México para sumarse a las actividades conmemorativas; mientras tanto, otras colectivas mantienen la convocatoria para marchar en Pachuca. 

Agrupaciones como Aquelarre Cihuacóatl, Pachuca Morado, Guerreras Moradas, Women on Fire Pachuca y Disrupdivas difundieron que el punto de reunión será frente al monumento a la Mujer, ubicado frente a la Preparatoria 1, aunque la ruta definitiva aún permanece en análisis.

Las vallas instaladas por el gobierno estatal rodean edificios públicos y estaciones del transporte Tuzobús, en una medida que autoridades han justificado como parte del resguardo previo a la movilización.

Las tensiones también tienen antecedentes recientes: organizaciones defensoras de derechos humanos han recordado episodios ocurridos en marchas pasadas, cuando activistas y participantes denunciaron detenciones y agresiones por parte de fuerzas de seguridad

La organización Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos A.C. (Seiinac) documentó que, tras una movilización del 8M, varias personas fueron retenidas dentro de las vallas y trasladadas a agencias del Ministerio Público.