Fotografía: Erick Perales
Cuando Maura García Monzalvo decidió conducir un taxi, sabía que no sería sencillo; en un oficio donde la mayoría de los operadores son hombres, tuvo que abrirse camino entre dudas, comentarios y estereotipos.
Seis años después su taxi recorre calles y carreteras de la ciudad con la misma convicción con la que comenzó, demostrar que las mujeres también tienen lugar detrás del volante.
Antes de dedicarse por completo al taxi, Maura trabajó durante casi 20 años como educadora en el CAIC de Santa Julia, del DIF municipal de Pachuca, es licenciada en Educación Inicial y Preescolar, y durante varios años combinó el trabajo en el aula con el volante.
“Salía a las cuatro de la tarde del trabajo y me iba al carro. A veces me dormía a la una o dos de la mañana para levantarme a las seis”, recuerda.
Maura inició en el taxi durante la pandemia, la decisión surgió como una alternativa para generar ingresos, pero también como una forma de emprender en un sector donde, en ese momento, pocas mujeres participaban.
Los primeros meses no fueron fáciles, recuerda que dentro del propio gremio algunos compañeros no veían con buenos ojos que una mujer operara una unidad: “Al principio era complicado, te echaban el carro”, comenta al recordar la resistencia que encontró cuando comenzó.
Con el paso del tiempo, la presencia femenina se ha ido normalizando y, asegura, hoy existe mayor respeto entre conductores.
Aun así, los estereotipos persisten, pues narró que en uno de sus viajes rumbo a Huejutla, un pasajero dudó de su capacidad para manejar en una carretera con muchas curvas.
“Pensaba que no iba a poder”, relata; para ella, ese tipo de comentarios reflejan ideas que todavía persisten sobre la conducción femenina.
Durante estos años también ha enfrentado situaciones difíciles: en una ocasión un usuario intentó besarla por la fuerza dentro del vehículo.
Maura detuvo el taxi, pidió que descendieran y logró alejarse del lugar; el incidente ocurrió hace alrededor de dos años y medio.
A partir de esa experiencia decidió priorizar servicios con personas que la contactan directamente o por recomendación, de esta forma busca garantizar seguridad tanto para ella como para sus pasajeros.
Su jornada comienza poco después de las seis de la tarde y concluye cerca de las ocho de la mañana del día siguiente; en promedio transporta alrededor de 20 usuarios al día y realiza tanto recorridos locales como viajes foráneos.
Madre soltera, sacó adelante a sus tres hijas; con el tiempo decidió dejar la docencia para administrar mejor su tiempo, y hoy una de sus hijas, de 31 años, también conduce taxi y la apoya en esta actividad.
Maura considera que el sector podría abrir más oportunidades para mujeres mediante convocatorias o cursos para obtener el tarjetón; confía en que, poco a poco, más conductoras se integren al transporte público.
“Es un trabajo como cualquier otro. Me siento orgullosa de lo que hago”, afirmó para Al Día Noticias.