Fotografía: Erick Perales
El futbol volvió a encender la esperanza en Pachuca. Bajo la sombra del Reloj Monumental, entre camisetas verdes, banderas y conversaciones improvisadas, una pregunta se repitió una y otra vez entre los aficionados: ¿Y si sí?
La frase, convertida en tendencia en redes sociales, también encontró eco en las calles de la Bella Airosa, donde la ilusión por la selección mexicana parece crecer al mismo ritmo que avanzan los partidos del Mundial.
El paso perfecto de México en la fase de grupos, con nueve puntos y sin recibir un solo gol, alimentó los sueños de una afición acostumbrada a sufrir, pero que esta vez se permite imaginar un desenlace distinto. Para muchos, la historia podría cambiar.
Durante un sondeo realizado por ADN, los pronósticos fueron tan diversos como apasionados. Un niño, tomado de la mano de su madre, aseguró sin titubeos que México jugará la final.
Su convicción contagió a quienes lo escuchaban, recordando que la fe en el futbol suele ser más poderosa que cualquier estadística.
Otro aficionado fue todavía más lejos: imaginó un partido por el campeonato frente a Portugal, con un duelo estelar ante Cristiano Ronaldo.
Entre sonrisas, reconoció que soñar no cuesta nada y que este equipo ha demostrado argumentos para creer; no faltó la voz de la cautela.
Un seguidor prefirió mantener los pies en la tierra y apostó porque el representativo nacional alcanzará el llamado «quinto partido», una barrera histórica que durante décadas ha perseguido el futbol mexicano.
Otros se animaron a pronosticar unas semifinales, convencidos de que el momento futbolístico invita al optimismo.
Solo una persona rompió el entusiasmo colectivo al anticipar una eliminación en los dieciseisavos de final; sin embargo, fue la excepción entre decenas de voces que prefirieron aferrarse a la ilusión.
Mientras el balón sigue rodando, en Pachuca la esperanza también juega su partido: nadie sabe hasta dónde llegará México, pero por ahora la afición disfruta de algo que pocas veces había sentido en un Mundial: la posibilidad de creer que esta historia aún puede escribirse con un final inolvidable.