Fotografía: Especial

 

A 40 años de haber sido ordenado sacerdote en este mismo templo, el padre Marciano Reyes García regresó a la iglesia que marcó el inicio de su ministerio para asumir como nuevo párroco y rector de la Basílica Menor de Guadalupe en Pachuca, en una ceremonia encabezada por el arzobispo de la Arquidiócesis de Tulancingo, Óscar Roberto Domínguez Couttolenc.

El sacerdote fue ordenado el 26 de julio de 1986 en este recinto, por lo que su llegada nuevamente a la Basílica Menor representa un reencuentro con el lugar donde comenzó su camino sacerdotal.

Durante la ceremonia de toma de posesión, además, renovó sus votos sacerdotales como parte del protocolo eclesiástico.

Durante la homilía y el protocolo de entrega, el arzobispo deseó salud y fortaleza al nuevo párroco y formalizó su nombramiento, al señalar que la decisión respondió a las necesidades pastorales de la comunidad, así como a las capacidades del presbítero.

“Considerando las necesidades de la parroquia y basílica menor, considerando su buena disposición, sus habilidades y dones lo nombro párroco y rector de la citada comunidad”.

Domínguez Couttolenc explicó que al padre Marciano se le confía una responsabilidad central en el acompañamiento de los fieles y le pidió mantener una labor cercana con la comunidad.

“Se le confía el ejercicio de la curia pastoral (…) debe ser principal promotor y animador al servicio del pueblo de Dios. Le encomiendo muy encarecidamente aplique la intención por las necesidades del pueblo”.

Entre las encomiendas realizadas al nuevo párroco se encuentra el cuidado de los bienes parroquiales, pero también una atención especial a los sectores más vulnerables. El arzobispo le exhortó a mantener una “gran delicadeza por los pobres y los enfermos”, promover el Plan Diocesano de Pastoral y las vocaciones sacerdotales, además de impulsar la justicia social y la caridad.

Durante la celebración, el arzobispo también reconoció el trabajo del presbítero Tomás Roque Cruz, quien dejará la responsabilidad parroquial para incorporarse como director espiritual del Seminario Mayor, en Tulancingo.

Al referirse al relevo, Domínguez Couttolenc sostuvo que la llegada del padre Marciano debe entenderse como una oportunidad para renovar la vida pastoral de la comunidad y no únicamente como un cambio administrativo.

“La llegada de un nuevo párroco no es simplemente un cambio de estafeta es una oportunidad eclesial que Dios concede a esta comunidad, es una renovación espiritual y pastoral para que de esa manera continúe la comunidad creciendo en la fe”.

Asimismo, planteó que el cambio de párroco puede representar un momento para superar diferencias y fortalecer la unidad entre los feligreses.

“La llegada de un nuevo pastor puede ser una oportunidad para comenzar de nuevo (…) para dejar atrás todo aquello que divide y abrirse con confianza a Dios”.

El arzobispo pidió a los fieles recibir al padre Marciano con fraternidad, fe y confianza, mientras que al nuevo párroco lo exhortó a escuchar, acompañar y servir a quienes integran la comunidad.

“La llegada de un párroco es esta llamada, Dios quiere renovar nuestra comunidad y si así es, debemos dejar todo atrás (…) hoy la comunidad debe de tomar conciencia de esta nueva oportunidad que Dios da”.

Domínguez Couttolenc también pidió al sacerdote mantener una presencia permanente entre los habitantes y conocer directamente sus necesidades, al considerar que el acompañamiento pastoral requiere cercanía.

“A usted padre Marciano le pedimos que siga caminando, que no pare, que siempre recuerde que está llamado a caminar pero no solo, hay que caminar con el pueblo, con este pueblo que quiere caminar con usted. Pero también hay que conocer las necesidades y solo se conocen las necesidades de la comunidad con la presencia”.

A los feligreses les pidió, en tanto, respaldar al nuevo párroco sin exigirle reproducir exactamente las formas de trabajo de sus antecesores.

“Reciban con mucha fe al padre Marciano porque él viene a servir (…) ayúdenlo, oren por él, no le pidan que haga todo igual”.

El arzobispo destacó además algunas de las labores sociales que actualmente desarrolla la parroquia, particularmente en materia de acompañamiento a personas con necesidades de salud y mediante talleres de tanatología.

“Me doy cuenta del servicio que hace esta parroquia en la salud, me doy cuenta cómo en esta parroquia se acompaña con talleres de tanatología al necesitado”, expresó, al pedir al padre Marciano continuar y fortalecer estas acciones, así como proyectar una pastoral cada vez más cercana.

Incluso lo llamó a llevar la celebración y el acompañamiento religioso a los espacios cotidianos de la población: “vaya a celebrar misa si es necesario en las esquinas de las calles”.

Además de asumir como párroco y rector de la Basílica Menor, Marciano Reyes García fue nombrado Vicario Episcopal de toda la zona, con lo que adquiere responsabilidades adicionales dentro de la estructura pastoral de la Arquidiócesis de Tulancingo.

 

KNM