Si tienes un hijo, hazte responsable

 

El día de hoy quiero comentar sobre el rezago educativo que como consecuencia tuvo el que los alumnos estuvieran aislados en casa; no digo que estuvo mal la medida de salud.

Voy a hablar de las consecuencias académicas que esto trajo consigo y una crítica constructiva hacia los padres de familia, quienes tanto pregonan que sus hijos son las bendiciones más hermosas que la vida les ha dado; yo preguntaría: ¿así se trata una bendición? ¿Con indiferencia?

Pues verán mis queridos lectores, las deficiencias académicas de los alumnos son que perdieron estructura: ya no saben hacer el margen en un cuaderno, no pueden hilar información o expresar con sus propias palabras lo que leyeron, les da pánico escénico hablar en público, se bloquean al trabajar en equipo, el orden no es lo suyo, se acostumbraron a que todo les hacían y que cualquier cosa que tuvieran como obstáculo, corrían con mamá o papá y les resolvían todo.

Al regresar a la escuela se dan cuenta de que la vida es muy distinta y que una maestra no puede ni debe resolverles nada; los docentes estamos para guiar, acompañar, asesorar, más no para resolver la vida de nadie y menos de hijos ajenos, que no es de forma peyorativa, sino que la responsabilidad de los hijos es de sus padres.

Los docentes preparamos clase, recortamos materiales, realizamos presentaciones, hacemos una planeación avalada por la dirección del colegio, la supervisión y la Secretaría de Educación Pública; por tanto, no es una planeación a la deriva, al contrario, está basada en los estándares que proponen los planes y programas vigentes.

Así que al vapor, las clases no son. Entonces ¿qué pasa? ¿Por qué los chicos tienen actitudes que de pronto sorprenden? La respuesta es simple: padres de familia irresponsables que aún no se dan cuenta del daño que les hacen al sobreprotegerlos y culpar a todos los personajes de su entorno por lo que a ellos corresponde.

El día de mañana, cuando los niños sean adultos, entenderán que quienes dejaron de dar seguimiento a su educación, quienes no asistieron a reuniones, quienes no firmaron recados de comunicación, quienes lo dejaron a la deriva fueron sus padres, no sus maestros.

Si tienes un hijo, hazte responsable y no compartas tu culpa con nadie.