Fotografía: Erick Perales / Especiales

 

La discusión por la Fundación Arturo Herrera Cabañas (FAHC), que enfrenta la rescisión de su contrato tras detectarse la operación de una cafetería en el inmueble, se encendió en el Congreso local luego de un posicionamiento de Tania Meza.

Entre lágrimas, la diputada reconoció la labor de la Fundación: “No podemos callar y mirar como se desaloja el inmueble”; a partir de su intervención comenzaron las respuestas.

Mónica Reyes tomó la palabra para cuestionar la figura de la organización: “El nombre de fundación es distinto a lo que es una asociación”, y advirtió que no se debe confundir “el fin de los privilegios con persecuciones”.

Después, Lizbeth Ordaz reforzó la crítica al señalar que “el interés personal disfrazado de un interés público genera un desvío de causas”, y sostuvo que el uso del espacio para actividades mercantiles desvirtuó su propósito.

Fue entonces cuando Tania Meza volvió al debate y defendió a la Fundación Arturo Herrera Cabañas.

El intercambio escaló cuando aseguró que la FAHC ha hecho más por Real del Monte que la propia representante de su distrito (Lizbeth Ordaz), lo que provocó señalamientos sobre su paso por la Secretaría de Cultura.

Por su parte, Cynthia Delgado reconoció las actividades culturales sin presupuesto, aunque subrayó que el inmueble debe apegarse a la ley y destacó que aún sin recursos públicos la Fundación ha promovido el arte, y la cafetería podría entenderse como un ejercicio de autogestión.

Al finalizar, el priista Marco Antonio Mendoza pidió no “enlodar” el nombre de Herrera Cabañas, al considerar que este tipo de discusiones no abonaban al legado de un hombre, que, a su juicio, hizo mucho por el estado.