Fotografía: Edén Torres 

En Pachuca, devotos se congregan para celebrar el día de la Virgen de Guadalupe, en la «Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe» comúnmente denominada «La Villita», en donde agradecen milagros y bendiciones que han recibido durante el año.

El día 12 de diciembre  algunos de ciudadanos deciden vestir con prendas alusivas a la aparición de  la imagen de una virgen con rasgos mestizos en el Cerro del Tepeyac, optando por prendas similares a grupos indíegenas de México o ala vestimenta que supuestamente utilizaba San Juan Diego.

 Cabe señalar que dicha celebración se festeja en todo México y generalmente se traduce en sacrificios que de manera personal se ofrendan a la imagen de la virgen, consistentes en peregrinaciones a pie,  peregrinar  por varios kilómetros en bicicleta, motocicleta, realización de mandas como llegar a la iglesia de rodillas, entre otros.

Al respecto, algunos  fieles a esta tradición, relataron su experiencia en estas festividades, como es el caso de la ciudadana Yolanda Díaz, quien reúne a sus hijos cada año para cenar con ponche y le cantan las mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

“Tenemos la tradición de reunirnos cada año todos los hijos y hacemos una cenita muy modesta porque viene Navidad y no tenemos mucho dinero” señaló Yolanda, quien anteriormente iba a la “Villita” en Ciudad  de México, sin embargo actualmente considera que la inseguridad ha crecido por lo que prefiere celebrar en Pachuca.

Por otra parte, Juan cada año va a la iglesia agradecer a la Virgen; todos los domingos va a misa pero dice que no ha hecho la promesa de ir caminando hasta la “Villita” en Ciudad de México, porque según la tradición, la promesa consta de 7 años “¡no la vaya yo a cumplir y quedo mal con mi Dios!” expresó.

Para Elizabeth, es muy importante el 12 de diciembre ya que la Virgen de Guadalupe le realizó un “milagro” el año pasado, porque recibió una ansiada jubilación que la administración del magisterio pretendía retrasarle 5 años más.

“Le pedía a Dios que me ayudara, cuando me dijeron que si me daban mi jubilación, justo el día 12 del año pasado me dije: ahora sí puedo decir que la Virgen si existe”,  expresó con emoción.

Finalmente Iridian Campos junto con su familia asisten a la basílica cada año y caminan desde Mineral de la Reforma hasta la Villita a Ciudad de México “me siento bien al hacer esto, es algo muy bonito”, concluyó.

 

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