Fotografía: Especial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una pausa de dos semanas en los ataques contra Irán, en medio de intensas negociaciones diplomáticas que cuentan con la mediación de Pakistán.
La decisión se da en un contexto de alta tensión regional y queda condicionada a la reapertura inmediata del estratégico estrecho de Ormuz.
A menos de dos horas de que venciera el ultimátum impuesto por Washington, el mandatario estadounidense confirmó la suspensión temporal de las hostilidades, mientras continúan las conversaciones con autoridades iraníes.
El embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moghadam, señaló que se ha superado una “etapa crítica y delicada”, lo que abre la puerta a un posible acuerdo.
El estrecho de Ormuz, considerado uno de los principales puntos de tránsito del comercio mundial de petróleo, permanece cerrado por decisión de Teherán, lo que ha incrementado la presión internacional.
Donald Trump aseguró que existe una propuesta iraní de 10 puntos que podría servir como base para un entendimiento definitivo.
En paralelo, miles de ciudadanos iraníes han salido a las calles para manifestarse contra las amenazas de Estados Unidos, formando cadenas humanas en infraestructura clave.
Horas antes del anuncio, Trump advirtió en redes sociales que “toda una civilización morirá”, en referencia a una posible escalada del conflicto.
La tregua fue impulsada tras gestiones del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, quien solicitó ampliar el plazo para facilitar el diálogo.
No obstante, autoridades iraníes han reiterado que se mantienen preparadas para distintos escenarios, incluyendo posibles afectaciones al suministro energético global.
Especialistas en política internacional consideran que este movimiento representa una pausa estratégica más que una solución definitiva, en un conflicto que mantiene en vilo a la región.
FMS