Fotografía: Especial

 

La política de seguridad y combate al narcotráfico entre Estados Unidos y México volvió a tensarse luego de que el presidente Donald Trump firmara la nueva Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2026, documento en el que coloca a los cárteles del narcotráfico como una de las principales amenazas para su país y advierte sobre posibles acciones unilaterales.

El documento, presentado por la Casa Blanca, establece que el gobierno estadounidense intensificará las operaciones contra organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, armas y personas. 

En el texto, Trump lanza un mensaje contundente al señalar que ya no permitirá que los cárteles “operen libremente” en la región ni que continúen introduciendo drogas y víctimas de trata a territorio estadounidense.

“Los encontraremos y los mataremos”, se lee en la estrategia firmada por el mandatario republicano, quien además afirmó que su gobierno ya opera con fuerza terrestre contra el narcotráfico y que las incautaciones marítimas han reducido en 97 por ciento el ingreso de drogas a Estados Unidos.

Trump también dejó abierta la posibilidad de intervenir de manera unilateral en territorio mexicano si considera que las autoridades no actúan con firmeza contra los grupos criminales. 

“Si no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”, declaró, al tiempo que reconoció que sus posturas podrían generar inconformidad en México y otros países.

Las declaraciones aumentan la tensión diplomática entre ambos gobiernos, especialmente en medio del conflicto derivado de las acusaciones en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con organizaciones criminales.

Ante ello, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó públicamente las acusaciones y pidió pruebas al gobierno estadounidense; la Secretaría de Relaciones Exteriores envió además una nota diplomática para exigir claridad sobre los señalamientos.

Por su parte, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, adelantó que podrían surgir nuevas acusaciones contra funcionarios mexicanos, derivadas de testimonios obtenidos de capos detenidos que ahora colaboran con las autoridades estadounidenses; sin embargo, aseguró que esto no significa una ruptura en la relación bilateral entre ambos países.

 

FMS