Fotografía: Especial

 

Cada domingo, las voces del Coro Familiar forman parte de la celebración eucarística de las 11:00 horas en la Catedral Metropolitana de Tulancingo.

Lo que comenzó hace cinco décadas como una iniciativa juvenil se convirtió en una tradición que ha acompañado a generaciones de feligreses y que hoy suma 50 años de participación ininterrumpida en la vida religiosa de la ciudad.

La agrupación celebró su aniversario con actividades especiales, entre ellas una audición musical con mensaje religioso.

Además, durante la misa de las 13:00 horas del domingo, sus integrantes recibieron la bendición del arzobispo de Tulancingo, Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, como parte de los festejos por este recorrido de servicio a la comunidad católica.

Detrás de esta trayectoria se encuentra una historia que ha pasado de padres a hijos y nietos. El coro surgió con apenas siete integrantes, entre ellos los sacerdotes Josué Alvarado y Miguel Ángel Rodríguez, quienes promovieron la música como una vía para acercar a los jóvenes a la fe.

Adolfo Gutiérrez, director musical y miembro fundador, recordó en entrevista que el proyecto adquirió una dimensión mayor a la musical, pues llegó a consolidarse como un movimiento juvenil en el que han participado más de mil personas mediante encuentros cristianos, cursos de relaciones humanas y actividades de renovación espiritual.

Con el paso del tiempo, aquellos jóvenes crecieron, formaron sus propias familias y algunos regresaron a la agrupación acompañados de sus descendientes.

Así nació la identidad familiar que distingue al coro en la actualidad, integrado por 58 personas de distintas edades.

Esta convivencia entre generaciones ha permitido conservar una tradición que no depende únicamente de interpretar canciones durante la misa, sino también de compartir una misma vocación de servicio.

Para sus integrantes, participar cada domingo representa una forma de expresar sus creencias y mantener vivo el legado de quienes dieron origen al proyecto.

La agrupación cuenta con alrededor de 15 composiciones propias, cuyos mensajes abordan temas como la paz, el amor, la familia y la alegría. Estas canciones forman parte de su repertorio y refuerzan el propósito de transmitir valores cristianos a través de la música.

A lo largo de estos 50 años, el coro ha mantenido su presencia en la celebración dominical, mientras sus integrantes se renuevan con la llegada de nuevas voces.

Su permanencia representa también una historia de participación comunitaria, en la que distintas generaciones han encontrado un espacio para compartir su fe.

Quienes deseen integrarse pueden acercarse los domingos al término de la misa de las 11:00 horas. Los ensayos se llevan a cabo de las 12:00 a las 13:00 horas, en las instalaciones de la Catedral Metropolitana.

 

KNM