Fotografía: Especial

Al grito de «¡No a la violencia!» y «¡Estamos hasta la madre!» las diputadas del Congreso local condenaron enérgicamente la violencia política de género en contra de las candidatas mujeres a los distintos cargos de elección popular para renovar los 84 ayuntamientos hidalguenses.

Señalaron que aunque la incorporación de la mujer a la vida pública y política del país fue prácticamente un logro arrancado del sistema patriarcal para que posteriormente se reconociera con muchos trabajos la paridad de género en la normativa electoral, la violencia no se ha detenido y por el contrario, se ha recrudecido ya que se cree que está es el arma para callar o detener a las mujeres.

Aunque en este proceso las mujeres representan el 53 por ciento del total de participantes en la contienda electoral, lamentaron que las agresiones día a día se incrementaron los casos en un intento por amedrentar, callar y mermar su participación se les denigre, difame, acose y violente al exponer cobardemente imágenes de su intimidad solo para desprestigiarlas y que los ciudadanos no voten por ellas.

Por lo que exigen a las autoridades ministeriales den agilidad y seguimiento a las denuncias presentadas y más aún cuando se trate de violencia por razones de género, que no se trate de inhibir la denuncia con el retraso en los procesos y que fijen medidas cautelares para prevenir cualquier acción que ponga en riesgo a las denunciantes
De forma adicional hicieron un llamado a las autoridades electorales para demostrar que las reformas planteadas para evitar la violencia política en razón del género valieron la pena y no haya impunidad e invitaron a todas las mujeres a que no se dejen intimidar, a que sigan sus proyectos; pero sobre todo a que denuncien y les den seguimiento hasta que se llegue al fin de estos casos.

Finalmente las diputadas afirmaron que no van a guardar silencio y mostrarán empatía sin distingos de partido político ni colores por aquellas mujeres que fueron violentadas durante las campañas políticas que concluyeron el pasado miércoles, pues están cansadas de vivir en una sociedad que impone cómo vestir, cómo hablar y con quién salir, de publicar fotos y ser criticadas.

 

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