Fotografía: Captura de pantalla

 

Para continuar estudiando al universo se requiere desarrollar cada vez más tecnología moderna, innovadora y potente para un mayor alcance y precisión en los datos que se recaban, ya que la historia ha demostrado que el ojo humano no es capaz de detectar a simple vista cómo es que se están expandiendo las estrellas y galaxias.

Durante la séptima charla virtual como parte de la estrategia «Un viaje al universo» que promueve el Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (Citnova), la divulgadora científica de Eureeka, Ana Julia Banda, explicó cómo fue el inicio de este instrumento vital para los astrónomos hasta llegar al surgimiento del telescopio Hubble el cual cumplió 30 años este años de haber sido lanzado al espacio exterior para registrar y monitorear los sucesos del universo.

Refirió que anteriormente se comenzaron a registrar cuerpos celestes visibles para el ojo humano; pero que con el tiempo se desarrollaron aparatos más grandes y precisos que han registrado comportamientos químicos microscópicos e incluso sobre que elementos intervienen en estas reacciones.

Si bien existen diversos telescopios especializados en el espacio, explicó que Hubble es uno de los instrumentos astronómicos más productivos, pues ha logrado tomar más de 1.5 millones de observaciones a más de 43 mil objetos celestes, donde con estos datos se han publicado más de 15 mil artículos científicos.

Aunque se desconoce cuánto tiempo más estará en misión y cuándo habrá de cerrar su ojo tecnológico por última vez, ya se está construyendo el telescopio James Weeb, el cual se considera que habrá de revolucionar la astrofísica moderna, ya que tendrá un espejo 6 veces más grande y será 100 veces más potente que Hubble, que aunque no lo va a sustituir, sí podrá observar más allá hasta lograr ver las primeras estrellas formadas y se espera que el próximo año pueda ser lanzado.

 

 

SJA