¿Por qué votar?

 

“Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

 

Este domingo 6 de junio las casillas comenzarán a recibir los sufragios para las elecciones (conjuntas) más grande de la historia en nuestro país.

Desde que se hicieron las reformas constitucionales en que la autoridad central dicta los grandes lineamientos a que habrán de sujetarse los procesos electorales locales, conjuntamente con los federales, existen estos procesos concurrentes, aunque algunas entidades federativas ya habían iniciado esos procesos colaborativos.

Sin analizar en este momento, si la decisión que asumieron aquellos legisladores es un elemento más del acotamiento al federalismo mexicano, lo trascendente ahora es tener presente el valor del voto; el voto popular no vale desde el punto de vista monetario, sino de la trascendencia por su incidencia en el tema representativo.

¿Quién debe representarme y por qué?, son las verdaderas preguntas que debemos hacernos para que al llegar a la mesa receptora de votación mi decisión sea plenamente consciente.

No es un tema sencillo, pues aunque podemos (en el mejor de los casos) conocer a las y los candidatos e inclusive sus trayectorias, lo cierto es que en un sistema de partidos como el mexicano, las ideologías deberían ser preponderantes, y las mismas están enmarcadas en la declaración de principios de los propios institutos políticos y sus plataformas registradas para la elección correspondiente.

Estos documentos constituyen la oferta política que nos muestran y es la que debemos exigir, en el momento de sus discursos de campaña y una vez que las candidaturas pasan a ser representación en cualquier ámbito, federal, estatal o municipal.

Desde la Visión Constitucional, el voto es tanto un derecho como una obligación, el derecho de todos los ciudadanos de la República de elegir a las autoridades que le van a gobernar y una obligación que al ser omitida, traería la disminución de otros derechos políticos, así lo señala el artículo 38 de la propia Carta Fundamental:

“Los derechos o prerrogativas de los ciudadanos se suspenden:

“I. Por falta de cumplimiento, sin causa justificada, de cualquiera de las obligaciones que impone el artículo 36 (entre ellos votar). Esta suspensión durará un año y se impondrá además de las otras penas que por el mismo hecho señalare la ley”.

No obstante que no existe desarrollo de este tema en México, como en otros países en donde el no votar si conlleva una sanción, la realidad es que como deber ciudadano debemos acudir a las urnas a emitir nuestra voluntad por el partido político o candidato de nuestra preferencia, pues con ello gana la democracia que como lo establece el propio texto constitucional, en su numeral tercero, como un criterio de la propia educación.

“Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

Así, con estos principios, el valor democrático del voto ciudadano adquiere una dimensión por la cual, en su ejercicio se maximiza, al crear representación política en los órganos del estado, los cuales tienen la expresa delegación soberana del pueblo, así lo expresa el artículo 41 de la Constitución General que señala.

“El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de estos, y por los de los estados y la Ciudad de México, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución federal y las particulares de cada estado y de la Ciudad de México, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal”.

Emitamos nuestro voto con conciencia y libertad, por lo que ha representado y representará en nuestras vidas como ciudadanos.

 

Visionare. El ejercicio del voto mostrará lo que los ciudadanos queremos como proyecto de país, que los políticos tengan la sensibilidad de escucharlo.

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