El despertar de la conciencia

 

Mucho se dice que en este siglo, época o como queramos llamarle a lo que estamos viviendo, ya no nos pueden manipular tan fácil porque somos más conscientes.

Probablemente tengan mucha razón; sin embargo, aún nos falta muchísimo por despertar, porque cuando reaccionamos de manera impulsiva no tenemos conciencia; al gritar o pelear, no tenemos conciencia; cuando faltamos al respeto al otro con críticas destructivas, no tenemos conciencia.

Es indispensable tener conciencia personal, social, espiritual y física para decir que estamos despertando de la manipulación del ser.

El termómetro para medir nuestro estado de conciencia son el número de creencias que tenemos cada día; ninguna creencia es única o irrefutable, al contrario, a veces las creencias limitantes nos llevan a estados de ánimo desagradables y después nos arrepentimos de decir tal o cual cosa; de actuar de manera impulsiva e incongruente.

La vibración de nuestros pensamientos crea la realidad en la que nos encontramos; la manera de aprender a evolucionar para despertar nuestra conciencia es aprender de las consecuencias que nos arroja el tener creencias limitantes.

¿Qué aprendo? ¿Qué puedo mejorar? ¿Qué debo modificar? Solo te comento que este trabajo es personal, nadie hará por ti lo que no hagas tú.

Te invito a realizar un ejercicio del despertar de la conciencia: dibuja un espiral y posteriormente escribe tus cualidades, te darás cuenta de que no es sencillo; ahora bien, agradece esas cualidades al universo, a Dios, en quien tú creas y verás como al reconocerte será más fácil desarrollar tus habilidades en todo sentido.

Reflexiona por qué en espiral; la respuesta es sencilla: porque todo sale de dentro.

En conclusión: despertar de la conciencia es que aprendamos a mirar de manera diferente, cambiando perspectivas y rompiendo creencias que no existen.