Fotografía: Nelly Téllez
«La noche nunca termina», obra de la escritora hidalguense Enid Adriana Carrillo Moedano, fue la ganadora del Premio Estatal de Cuento “Ricardo Garibay” 2018, pero cómo surgió el gustó de Enid por escribir.
Desde pequeña le gustó tomar el grafito entre sus dedos y deslizar su mano sobre el virginal papel para trazar palabras, no era poesía, no eran historias con palabras rebuscadas ni cuentos infinitos, eran cartas, palabras simples, sencillas e incluso sin sentido.
La adolescencia llegó como suele llegar, de golpe y sin avisar, y junto con ella una voz interna le pedía escribir, accedió de buena gana y dejó que sus manos fluyeran con la tinta o las teclas, ya no importaba el medio, sino saciar esa necesidad de plasmar palabras, de exorcizar demonios y de liberar sentimientos.
Durante esta etapa no tuvo una formación especializada, no hubo ninguna persona que estuviera detrás para mostrarle el camino y ayudarle a pulir cada texto que de su ser surgía. En ese entonces escribía para y por ella, para nadie más, por el simple gusto de escribir porque no tenía intenciones de ser escritora para ser reconocida o ser interesante.
Sin embargo, a la edad de 21 años, el cosquilleo por escribir se volvió una irremediable necesidad del alma, releyó sus textos y el coraje recorrió cada rincón de su ser, no porque no le gustara lo que sus ojos leían, sino porque su letras y textos giraban en torno a ella, y siempre regresando al punto de partida.
Enid quería escribir otras historias, otras realidades, sobre otros personajes y otros sentimientos, ella quería conectar con la gente, de mostrar una visión diferente de cada situación, de demostrar que no existe un único camino para poder llegar a escribir. Y su familia no sólo fue su apoyo, sino también su inspiración.
Fue así que comenzó la tarea de tomarse en serio la escritura, fue autodidacta para indagar sobre nuevas estructuras y formas de escribir. Se acercó con humildad a personas con experiencia y con esa misma necesidad para poder crecer y llegar a ser lo que es hoy, una escritora hidalguense directa, respetuosa, humilde y sensible.
Esfuerzo que se vio recompensado este año, con el Premio Estatal de Cuento “Ricardo Garibay” 2018, por lo que ahora quiere ver publicado a su primer «hijo», perfeccionar su técnica y explorar otros géneros, como la novela.
SJA